7.08.2012

Distancia

Se rompió el puente
los peldaños
las cuerdas sosteniendo lo poco que quedaba.
Se estalló la paciencia, la tolerancia.
Las ganas de cuidarnos y querernos.
Ya no me importa.
Tú me obligaste a ser así,
¿te acuerdas?
-Que nada te importe- me decías,
que nada importe conmigo
porque nada me importa contigo.
Me hacías sentir.
Y lo dañaste,
me dañaste adentro
sin pensarlo te quedaste en silencio
mirándome
tocándome las cenizas, todavía calientes.
Me rompiste, completa.
Cual pared, con espinas al rededor
para que nadie se me acercara.
Nadie se me acerca porque soy tuya.
Qué descaro, que inocencia la mía.
Qué inmadurez de parte de ambos lados,
sobre la cornisa,
sin querer ver el precipicio,
del que estoy cayendo.