6.25.2011

Basta

No tienes idea de todo lo que destrozas,
y armas
y destrozas otra vez.
Ni de lo que pienso y siento, y evito
y entiendo.
Llena d lluvia, que no se llueve sola si no te ríes de mi.
No sabes nada,
como siempre;
como nunca,
esta vez te equivocas,
como todas.
Y mis errores son errores y no excusas,
no son vacíos que he dejado
sino partes que te he quitado.
Y lo siento aunque seguiré haciéndolo,
no por resentimiento sino porque así debe ser,
así debemos dejarnos
y seguir, y seguir.
Y seguir sin ti cuando no sé cómo,
aunque no me creas ni los holas,
y seguir sin mi cuando no me hallo
en la nada de tus ironías, ni te consigo esperándome en la puerta como siempre
para darme un beso e invitarme a pasar.
Para hacerme el amor y contármelo al oído,
uno, dos...tres, infinito.
Y desearía entrar más hondo y llegar a China,
desearía apagarte las palabras y dejar de quererte,
de amarte, de recordarte.
Desearía seguir y ponerle más bases a las cosas que imaginas,
desearía adelantarnos para poder buscarte.
O quedarme quieta hasta que me encuentres.

6.21.2011

Pretérito

Fingir sobre soledades,
terrenos áridos,
vacíos,
llenos de lluvia,
carentes de ti.
Luz del tiempo con la que encandilaste
el todo de la realidad,
para cometer estupideces, que ni fueron delitos
porque eran solo energía,
eran solo huecos.
Mirarte y decírtelo,
evitarlo,
tragarme las punzadas de la razón,
querer cambiarme el nombre,
la vida, las ganas, los sueños.
Querer cambiarte a ti para que me busques y me pegues las grietas.
Errores, errores,
y más errores de mi parte,
y de la tuya constantes, hasta el final.
Que todavía no lo veo,
ni lo ves cuando me extrañas en tu vida
la que no sabe hacerse sin mi.
Ni sabrá en tiempo infinito,
hasta que los cuervos se coman la luna,
nuestra luna, la de siempre.
La del once o la del dieciséis.

6.12.2011

Sentada

Mátame.
Con revolver de palabras,
con tus propias manos ahogándome el aire,
con el tiempo que gastas perdiendo la cabeza.
Con tu orgullo
que ya esta demasiado grande para yo besarlo hasta que vuelvas,
para que vuelvas.
Con los momentos -míos- que regalas,
con lo que no entiendes, porque son a veces y no siempre -s-,
porque yo te quiero siempre, como siempre.
Yo te quiero siempre.

Mátame con todo lo que quieres hacerme por amarnos de esta manera
y no saber darme la vuelta y abandonarte -nos- como todo el resto del mundo.

Mátame las veces que quieras,
pero -entonces- mátame
y deja de herirme,
que me duelen ya las ganas de respirarte los sueños.
De tocarte la piel y no quemarme con la indiferencia ficticia
porque tú también te mueres por hacerlo bien.

Y sobre tus lamentos han estado siempre los intentos de arreglarnos,
de calmarte cuando estallas, de esperarte.
Y te espero, sentada.
Porque así soy.