1.22.2011

Im only gonna let you kill me once, once, once...

Para qué vaciarte un montón de letras que no tienen nunca el sentido exacto.
Para qué todo este amor que juraste, si hoy me parecen mentiras
con ínfulas de superioridad,
de venganza,
de justicia
cuando en esto no hay nada que no duela.

Para qué decirte lo que siento
si lo malformas hasta convertirlo en un monstruo
que te come a recuerdos sin dientes, sin filo
sin ganas de herirte.
Si te comes tú
sin intenciones,

pero hasta olvidarme.

Para qué explicartelo una
y dos
y tres veces,
que los errores, son errores
y mis errores no son más que los tuyos.

Que los ojos no me cambian de color si no te miro,
y que los besos me saben a nada cuando los tiro al viento.
Para qué preocuparme en buscar los chances que me das,
si al final los envuelves y los lanzas al vacío,
donde se quedaron tus pasos por mi espalda.
Donde está mi alma
y mi colección de excusas que ya jamás volví a usar.

Dime tú por favor,
para qué me sirve el amor que me sabes armar con las nubes,
si nada de lo demás tiene un mecanismo para la vida diaria.

Dime qué,
dime cuándo,
dime cómo pretendes moverme el punto de eje otra vez
para así anticipar la caída y no romperme los dientes
cuando mi boca se golpeé contra el resentimiento.

Dime si hay manera de hacerlo bien y no mutilarnos lo que está debajo de la piel,
no quemarnos de a poquito con cera caliente.
Dime qué haces conmigo si ya nada de lo que te doy parece ser suficiente.
Dime qué hago yo contigo si ya nada de esto parece llenarte
ni a los tobillos.

Para qué engañarnos con momentos si tenemos una vida de verdades.

Para qué estar si lo que pides son pasajes sin retorno

Para qué me amas, si lo que quieres es matarnos.


"Y aunque a veces te moleste nunca te abandonaré...
otra vez."
Flamingo. La vida boheme

1.15.2011

Por si decides recordar

A mi tampoco se me olvida.

No, no me saco los recuerdos con cucharilla de la piel,
ni los encuentros mal parados que se me asoman en las pupilas retrogradas,
masoquistas,
las que poco miran al futuro que, supuestamente, ya es nuestro.
No, pues yo también tengo memoria y de las buenas,
de las excelentes para esos puntos claves que tocas cual piano de cola,
el que tanto quieres.
Es que aprietas y metes la mano entera en la yaga de esta herida que jamás sanará;
aunque me desvistas diciendo te amo unas novecientas cuarenta y siete veces.

Y que ni sane dios mío,
porque me perdonarás tú mismo si es más mutilación que otra cosa el querer que me duela todavía ese amor que dibujó y jamás supo darme.

Sabes? Te aseguro que todavía me arrepiento del segundo en el que te verbalizo los sonidos entre suplicas del subconsciente
de que me calle la boca y deje de reclamarte
y esta rabia que me corre el palpito.
Te juro que me retracto cada vez que exijo respuestas
cuando lo cierto es que ya no quiero más preguntas.
Cuando no quiero saber más,
cuando que te hayas ido a hablar por teléfono con ella luego de hacerme lo que te dio la gana
me esta pudriendo el alma,
si es que todavía tengo el cabello marrón y uso una.
Cuando todavía tengo lágrimas para llorar tus errores
y ya no hay ascensores para bajar más los míos.

A mi tampoco se me olvidan los pecados antes de tu ser Adán y yo darte la manzana,
ni se me olvida tu miedo a las serpientes, ni el favor que te hice al probar el daño primero.

Disculpa si no soy egoísta y me provoca compartirlo, pero es que tengo memoria de elefante.

"Los recuerdos son peores que las balas"

1.04.2011

Extrañarte.

Quiero que sepas que te extraño en formas que jamás pensé que existieran,
en posiciones abstractas y conexas a esta vida alterna que tengo que llevar
porque ya no estás conmigo.

Te extraño desde el cielo hasta el más allá, si es que eso
existe;
desde lo que no creo posible hasta lo irreal, desde tu
techo hasta mis manos tratando de tocarte en las paredes, desde tu tez blanca
hasta los lunares de mí pecho que ya perdieron el sentido.

Es demasiado simple palparme la sequía que ha dejado la falta de tu amor,
solo necesitas verme las ojeras que ahora tienen cuerpo propio y están más
demacradas.
Sólo necesitas escucharme hablar bajito, por miedo a que me escuche tu
resentimiento
. Sólo necesitas rozarme un segundo para saber lo fría e
inerte que estoy.

Te extraño como si no te hubiese tenido nunca, o como si te
hubiese tenido tanto que ahora por la costumbre de que estuvieses aquí, me
cuesta conceptualizarte en mi cabeza.
Como si lo sencillo tuviese disfraces de imposibles y terminara en un
teatro en donde ya nadie aplaude.

Te extraño como la locura de la lluvia mientras hay sol, como esta
tempestad de mi garganta llena de tierra.


Te extraño con mi vida, vida...

1.02.2011

Que no nos cueste los sueños.

Me duele y todavía no sé exactamente qué. No consigo arroparme y quitarme este frío que me carcome de adentro hacia afuera, desde el inicio hasta tus recuerdos en la cama.

Contextualizarnos se vuelve más duro de lo que ya es el verte caminar hacia otra dirección, mientras yo voy tras de ti atrapando el aire que deja tu silueta, mientras que te me haces polvo y me quemas la mirada. Se me vuelve inhumano tenerte en mi mente y en la realidad estar tan sola, tan vacía, tan llena de todo sin poder entregártelo. Tan marcada de caricias en las ganas y de besos en el cuerpo. De tu tacto al hacernos el amor, tan tallada de suspiros, tan perfecta por tener tu olor en mi ropa. Tan muerta, cuando todavía te respiro.

Es imposible no soñar nuestros sueños, los que maté en una conversación que no valió nada, así pienses lo contrario. Por alguien que no es más que una herida cerrada y sin sensibilidad. Por un pasado al que no volvería ni obligada...

Escribirlo lo hace real y yo sólo quiero despertarme de esta pesadilla que por errar sigue viva. Viva cuando yo estoy sin alma entre esta gente que me sonríe y yo le hago media mueca llena de maquillaje.Se me disipan los días en la columna vertebral, me recorren las venas con cortocircuitos. Me encadena las manos la impotencia y cierra todas las puertas, tú sabes que le tengo miedo a las alturas para saltar por las ventanas. Aunque lo haría si me lo pidieras...

Perdóname es tan poco de lo que quiero decirte. Te amo es tan simple con todo lo que siento. ¿No existirá jamás la sintaxis adecuada para hacerte confiar en mi otra vez? Sólo permíteme demostrarte con lo que soy que esto no es más que un error sin valor, que es menos de lo que nos duele, aunque tú encares todo de otra manera. Que puede ponernos fuertes antes de terminar de destruirnos.

Que si esto me dura toda la vida, esperarte desde ahora será lo único que haga... Te propongo empezarnos desde cero. Amarnos desde aquí. Enamorarte con cada letra que te regale. Buscar olvidar y curarnos los cuerpos llenos de heridas con los besos que hoy se escapan de la boca. Con los gestos que dejaron de existir.

Te propongo intentarlo de verdad y suprimirnos el pasado que nos duele cada vez más y más. Nos propongo el infinito.

Qué dices...?

¿Me aceptas?