10.21.2010

Compuesto

Quizás tú ya no recuerdes cómo era que hacíamos las cosas tan bien;
o como lo solíamos dañar todo entre las burlas y sátiras patéticas
que llevaban de la mano a los malos vicios;
tú escape;
mi fuga, la ira, las ganas, los besos dentro;
tus manos fuera, mi cintura, el perdón
y su engaño.

Y quizás la tierra era menos tierra y más cielo
cuando venías por mi en repetidas ocasiones;
diciéndome que era todo en tu vida, que yo para siempre,
que siempre...
tú y yo siempre.
Quizás era más grande y menos complejo,
menos contexto
en toda esta mierda que se pudre con el tiempo.

Pero las malas lenguas hablaron lo prohibido
y se nos acabó el juego nocturno
entre lo que se debía y lo que no;
se fumigaron las esperanzas de intentos,
lo ilícito de los cuerpos se abandonó en un hotel de mala muerte,
en un par de mensajes, en tus lágrimas,
en mis opuestos.

Y quizás podrías acordarte de que yo también sufrí,
porque lo cierto es que muchas veces se te olvida la mejor parte,
tu parte, la que no me dejó respirar.
Podrías ser menos ego y más ternura,
más de lo que eras y menos de los fantasmas.
Menos fantasmas, por favor.

Pero yo sé que aquí nadie pierde, todos ganan;
nadie se acuerda sino del dolor propio, de las uñas encarnadas en otra espalda,
del rumor vacío, de un par de fotos.
Y yo te juro que recuerdo el maldito perfume que me come las fosas nasales,
y me mastica sin piedad los momentos.

Aquí nadie cede, todos juegan;
y "mi juego" se torna oscuro,
porque a veces se me cruzan los cables y quiero regresarme,
y el tuyo se torna aburrido,
porque tú sabes que sigo siendo la misma idiota de hace un rato,
que se fue por miedo a siempre quererte
más de la cuenta.