9.30.2010

Insomnio

¿Qué hago cuando te duermes?,
si verte se me hace suficiente para sacarle hilos al tiempo en el que me quedo sola,
y terminar tejiéndote fantasías infinitas,
de manera que no puedas dejar de ser feliz.



¿Qué hago?
Si se me hace agua la boca por no poder comértela a ti entera,
y me muerdo los labios como si fuesen las ganas de que vuelvas...
para que me desnudes,
para que me hagas el amor en plena madrugada.
No sé como esperas que te comparta la cama en las noches,
que deje de pensar y me duerma así sin más, cuando el único sueño que quiero soñar,
lo tengo abrazado a mis caderas.
Cuando es que te siento tan cerca que no quiero perder el momento en rutinas normales,
quiero en cambio disfrutarte.



Pero sabrás tú que me comporto como una dama,
me infundo el miedo a tenerte más cerca para no sacarte de donde estás
y pedirte que regreses conmigo.
Me quedo quieta y te invento la carne entre mis dientes;
o el sentimiento que siempre a estas horas me crece.



A veces cuando te duermes,
te escribo los secretos en la espalda, e imagino que los guardas en el inconsciente,
que nos guardas allí dentro, como para que no pueda salirme nunca;
te respiro pausado, parecido a la última bocanada de aire que voy a merecer,
y suspiro...entre las sonrisas huecas de que seas en serio...
sólo para mí.



¿De verdad quieres saber qué hago yo cuando te duermes?
Pues sólo dejo el miedo a que te vayas en la ropa del día
y me permito vernos en el para siempre del mañana.

9.27.2010

Amarrando las palabras

Que inocencia la mía, definitivamente.
Que vulgar se ha vuelto el creerte que puedo conversarte los males que me pican en la piel,
y los celos,
y estas ganas que me comen la entrepierna;
o el jugar contigo como si fueras mi "juguete" preferido,
mi único "juguete".
Que descaro el tuyo, al molestarte por cada letra mal dicha,
bien dicha,
no dicha;
por cada acento mal puesto, por cada coma que no entiendes;
que bríos tienes tú que también te equivocas al no pensarlo una,
dos
y millones de veces antes de soltar lo primero que se te ocurre,
por mi error, por mi culpa, porque me fui,
porque tú lloraste como hoy lloro yo,
otra vez.

Que triste, ¿es así, "que triste"?
que no me dejes llegar adentro, en donde quiero quedarme,
porque esta superficialidad que me vas dejando al irte me vuelve solo cenizas de tu fuego,
fuego que se convierte en llama tenue cuando me besas
y me sostienes entre los carbones albinos de tus brazos;
que triste que me pones cuando me apartas, por no darte cuenta que eres para mi,
que es conmigo tu vida, que es contigo mi futuro.

Que falta me hace ese cariño en la cama a esta hora,
sí, cuando te vas porque tienes sueño mentiroso,
y ya solo no quieres hablarme;
qué necesidad de intentarte que me aguanto,
para no alejarte más,
que coño...cómo duele que se este acabando la magia y cayendo nuestro mundo,
y muriendo nuestro cofre,
el de tu casa.

"Si tú me amas y yo te amo, ¿qué importa el resto?".
¿No es así que me dijiste?

No te pierdas, que yo no quiero buscarte,
solo quiero que estés conmigo;
porque que vacía me siento, cuando no te tengo.

9.25.2010

Tiempo, más tiempo

Que duro cuando me haces sentir el plato que se llena de moscas;
el plato más caro, el que nadie se quiere comer.
Te juro que me siento tu indiferencia dibujada,
esa que usas cuando ya no te quedan las ganas de hacer algo por mi;
la que usas cuando la costumbre te abrió las puertas a otras casas,
a otros corazones,
a otras letras,
a otras yo.
Que jamás son yo.


Patética, eso me siento.
Por no llamarme un muerto entre tu viva vida;
o un espanto
entre tanto bueno que te dan diferente de lo mío;
y lo que puedo darte.
Porque cierto que lo que puedo darte, te lo doy todo;
y tú lo usas cuando quieres, cuando te provoca,
cuando no te quedan las demás ropas;
cuando te acuerdas que conmigo te ves mucho mejor.


Un fantasma de puros lamentos y reclamos,
que hacen eco solo en mi cabeza,
a ti esto ni te pesa, ni te afecta,
ni un carajo.
Porque pareces de piedra.
Pareces intocable, ya ni sonríes cuando sabes que tienes razón,
ni te esmeras, ni te importa.
Porque ya no te importa, aunque digas lo contrario.


Y te vas alejando, y yo me quedo sentada esperándote a ver si decides volver,
pero me temo que es demasiado tarde para que te des vuelta y me veas,
como idiota en la grama,
o en el medio de la calle,
o en la vía a tu casa,
con mil quinientos letreros, de esos con luces, que dicen,
todavía te amo.
Todavía me salen intentos,
todavía estoy aquí.


¿No me ves acaso?, ¿ es tan invisible mi conducta que no me ves?.
Coño, ¡mírame!
Estoy llevando los golpes de la mejor manera a ver si así entiendes que todo esto me vale demasiado,
así siempre diga que será la última vez.


Pero me estoy cansando de las moscas, y de la gente que me mira con lástima,
de las horas bajo el sol, de las noches sola, de las fantasías, de los sueños.
Incluso de mi misma dentro de esta situación.
Me estoy hartando,
pero ya eso tú lo sabes bien,
aunque quizás tampoco te importe.


Y el problema lo tienes tú, que prometes sin control.
Tú no me vas a pagar el tiempo que pierda creyéndote, ni lo vas a devolver,
supongo.
Porque tampoco creo que te afecte lo que haga conmigo
si tú sigues caminando hacia adelante,
o hacia atrás, o hacia otro lado sin quedarte flotando...
como al inicio.


El maldito inicio que me devolvió a ti.

9.13.2010

Despedirme

No me gusta despedirme,
ni decirle hasta luego a la errónea costumbre de tus besos en la mañana, o en la noche, o en ningún momento pero teniéndolos cerca.

No
, no me gusta verme cuando despierto y estás ausente en mi cama, abrazando mis caderas. Ni cuando no tengo tus ojos para que sigan mis pasos, y vean cada vez que me equivoco;
no me gusta cuando me dices te amo porque tienes que irte, o me tengo que marchar yo;
no me gusta el sabor del viento si no te respiro.

No me gusta decirte que nos veremos luego, ya que la posibilidad de enmarcar el tiempo que ha pasado, no existe y de nada me vale disfrutar si no estás sonriendo a mi lado.

No
, no me gusta encerrarme en la fantasía de tenerte en las noches mientras sueño, porque en la realidad no estás conmigo, ni con ella, ni con nadie, sólo no estás y eso duele demasiado como para querer seguir despierta hasta que vuelvas. No me gusta, pero lo hago porque es lindo saber que al menos allí no tengo que compartirte, ni compartir mis horarios, ni pedirte permisos, ni disculpas, ni nada diferente a mis letras de amor en el subconsciente de nuestro tiempo.

Nunca me gustará verte caminar en mi contra, o que desaparezcas entre el verde oscuro de tu reflejo, no me va a gustar ni esta tarde, ni aquella mañana, ni todas las noches en las que me quedan las ganas amarradas de la razón y tengo que dejarte seguir, porque la verdad es que se me detienen las palabras para evitarlo, aún con la garganta repleta de cuerdas.

No me gusta despedirme porque siento que te llevas mis segundos en cada paso, mis labios en cada respiro, mi todo...aunque no te importe nada.
Ni me gusta la manera en la que pongo excusas para debatir y perder conmigo misma cada vez que no soy la primera, ni la segunda, ni la última, cada vez que te vas y yo me quedo esperándote, porque me prometiste que pronto estarías de vuelta.

Lo odio
, odio despedirme;
y que quede claro que lo hago sólo porque tú me lo pides.

9.07.2010

La equivocada

A veces la facilidad con la que me siembras los miedos es impresionante. No sólo miedo, sino el fracaso mismo al construirme mundos que no son míos, fantasías que no son yo, al contarme las historias de tu camino y que se alejen tanto del mío.

Es como si no supieras verme bien, abrir los ojos al justo tamaño para darte cuenta de que no quiero cosas básicas contigo, sino lo que un día soné y perdí por pesimismo. Pero me siento frustrada, mal hecha; me siento deforme, incompleta, inconclusa, me siento equivocada para ti y para esto de lo que intento aferrarme a ver si logro evitar que corras.

Es difícil cuando explicas tus victorias ganadas, es difícil porque yo siempre perdí; porque yo no tuve algo de lo que pueda sentirme orgullosa, porque no quiero deberle nada al pasado, porque cuando estoy con alguien, estoy de lleno y no caben segundos ni terceros, no cabe ni el aire entre los suspiros porque necesito más de ti que del resto; y me culpo a mi misma por ser como soy, y se me enredan las manos por no saber si estar contigo me hace crecer o recordar lo que ya no puedo ser; si te hace feliz o me lo invento para no estar sola. Si estoy enamorada o me amas sólo a medias.

No sé como explicarte que me siento así como más pequeña que tu molde, más baja que tu pedestal, más grande que tu inocencia, mucho más grande; me siento diferente y aparte aunque tu cuerpo se asidue al mío con perfección, así tus besos sepan exactamente en qué parte de la piel posarse, así tus ojos y los míos ahora sean una sola alma; me siento ajena, me siento extraña.
Pero no quiero que te vayas, ni que te quedes si no sabes en lo que te metes; no quiero cambios sólo que me aceptes...Y que sepas que no sé si quiero lo mismo que tu más adelante, pero podríamos ver que pasa, porque con todos estos intentos yo espero no estar equivocada.