3.29.2010

Preámbulo XVIII

Aquí dejo la carta que nunca te envié
(hace mucho tiempo atrás)


Pues la puerta se entre abrió, y tus manos aunque estaban atadas de egoísmo, me empujaron contra la luz que entraba a la caja donde estuvimos tanto tiempo. Se abrió, y yo con un par de lágrimas saltando en mis mejillas, caminé con la cabeza abajo y la mirada perdida entre las mentiras y la nada que me dejaste; esta vez salí...

No quiero que te confundas, mi partida no se debe a ver que había afuera, no es por probar algún otro sabor; que te quede claro que es sólo porque me obligaste a salir. Quiero que sepas que por más que intente volver no podré entrar, la puerta está cerrada con tu llave imaginaria de nuevas emociones y mi desconfianza. Las ganas de tocar hasta que decidas abrir pienso desaparecerlas con el tiempo, ya que no es justo que vuelva a romperme los nudillos y quebrarme las uñas, sólo porque tú no tienes ganas de averiguar si vale la pena invitarme a pasar para borrarnos la monotonía y los miedos, para despojarte de esa característica que no te deja crecer.

Quiero que sepas que guardaré poco a poco los sueños, embalaré las promesas, regalaré las costumbres y el resto te lo quedas tú dentro de esas cuatro paredes, porque ya no quiero que me duela más saber dónde y con quién estás; ojalá en poco tiempo ya no duela más.

Quiero decirte que ya sabes lo que siento, así como yo sé lo que sientes y el por qué de tus acciones sobrevaloradas; conmigo no tienes derecho a la mentira, ni deber a la verdad, desde que jugamos a aparentar esa regla se puso más que clara.

Mientras camino fuera de ese cuarto, que es tan mío como tuyo, como alguna vez fue nuestro, sé que quizás escuche tu voz, pero por favor no grites más hasta de verdad quererlo; porque estaré sorda de palabras perfectas, de murmullos de comienzos y estaré por sobre todo eso, innabilitada de ti.

Quiero que sepas también, que el "peso de mi amor" ahora pienso que se irá eventualmente, y dejaré de pensarte, de escribirte, dejaré de compararte y celarte; él se irá, lo prometo, pero nunca olvides aquella conversación en las escaleras.

Y por último, seré feliz entre la ignorancia, entre otros brazos, entre lo que fui y lo que tengo que ser... Yo seré feliz así como tú alegas serlo. Seremos felices como siempre quisimos, pero tú en tu cuarto y yo en el mío...tú en la jaula de tu ficción y yo paseando en lo real...
Tú allá lejos...y yo aquí otro tanto.

Cuidate
"la cajita del jamón"

3.17.2010

Creerme

Y yo me creí lo de las piernas perfectas que combinaban con mi abstracta silueta. Me creí lo de los ojos hermosos, lo de las manos suaves y medidas exactas para enamorar a cualquiera. Yo me creí lo de la sonrisa impecable y los labios suaves; me creí que con eso podría a mi lado guardarte. Yo me creí lo de los miedos vencidos y las excusas inexistentes; me creí los sueños y los juramentos y si supieras que también me creí lo del placer en el sexo. Me creí la distancia y el tiempo volado, me creí que imaginarte en mi cama era más que un regalo. Me creí que mis letras te hacían llorar, que mi amor podía hacerte suspirar; me creí que no habría más nadie en la imagen, me creí eso y lo de que no cabría en ninguna otra parte. Me creí los defectos perfectos, me creí los pies hermosos (que no tengo), me creí que a tu lado todo sería eterno. Me creí un mar de lágrimas secadas y los abrazos de seguridad que te brindaba.

Yo me creí demasiado... pero tú, ¿tú alguna vez dejaste de embadurnarme para algo de ti confiarme?

3.15.2010

¿Regenerar?

Si tú brincas, yo lo haré sigilosa
como para que no me veas a tu lado
y así jamás pienses en alejarte.
Si tú lloras, guardaré mis lágrimas
para prestártelas cuando lo sientas necesario.
Si tú crees, yo te pintaré un mar de sueños,
te dibujaré, aunque no tenga idea de cómo hacer algún trazo,
todos los castillos que nos prometimos
y en ellos armaré miles de emociones,
de manera que te distraigas y no veas hacia el exterior
con ganas de conseguir algo mejor, ó peor.
Si tú ríes, yo te observaré con detenimiento
para cuando la ira consuma nuestro tiempo
sea capaz de recordarte en aquellos momentos.
Si callas, yo pondré tus palabras entre mi tinta
para que siempre sobren al mirarnos sin prisa.
Si tú te desnudas, yo tocaré tu cuerpo despacio
sin que te des cuenta de que mis manos se pasean por tu blanca piel
así no sentirás miedo, así no pensarás, así no sabrás que puedo herirte.
Si tú triunfas, ya yo lo habré hecho
porque tus logros son mi empuje, porque tus metas son mi camino.
Si tú te vas, yo esperaré sentada
aunque no regreses, aunque se me desgaste la memoria recordándote,
aunque consigas algo más allí afuera donde no quiero que mires por egoísmo.

Y si tú regresas, yo te juro volver a esperar tu partida.

3.14.2010

"Tú no crees en nada..."

Esto es porque la ira me consume, porque tu partida no me ha dejado cabida en esta vida. Es porque me dijeron que ya no creía en la felicidad, es porque te llevaste todo en lo que confiaba para hacer malabares con mis sentimientos y quebrarlos contra el suelo. Esto va por tus promesas, por tu vil destreza de enamorar cada espacio y llenar cada parte incompleta, por pintarme los colores mas brillantes en el cielo nublado y por la lluvia que arrastró sin empeño todo lo que habías a medias dejado. Brindo por tus labios, por tu llanto fabricado, por tus mentiras que sabían al edén y por ti, mi terreno perdido en la batalla sin gloria. Esto es porque sigo vagando entre tus noches de insomnio; esto es por la confianza que ya no tengo y es por el dolor que aún siento.